5 de Septiembre de 2010
Dietas para el tratamiento de hemorroides
Una causa frecuente de hemorroides es el estreñimiento, debido al esfuerzo adicional que se requiere para defecar, que incrementa la presión intra-abdominal y obstruye el flujo sanguíneo. Además, el aumento de la presión incrementa la congestión pélvica, que puede debilitar las paredes venosas, facilitando la formación de hemorroides.
Definitivamente, la mejor manera de prevenir las hemorroides es seguir una dieta rica en fibra. Granos enteros, legumbres, vegetales y frutas estimulan la peristalsis intestinal.
Muchos componentes de las fibras atraen el agua y, de esta manera, las heces se vuelven más blandas, siendo así más fáciles de liberar.
Además, los vegetales y las frutas contienen muchos nutrientes que ayudan a mantener la integridad de las venas. En particular, son importantes bioflavonoides las vitaminas A, C y E, el grupo B y el zinc. Los cítricos, las fresas, las grosellas, el brócoli, las coles de Bruselas, el berro y la espinaca contienen vitamina C; los cereales integrales y la levadura de cerveza contienen vitaminas del grupo B; mientras que el zinc está presente en la avena, las semillas oleaginosas, el trigo, el trigo sarraceno, las avellanas, las almendras, los guisantes, el perejil, el ajo y las zanahorias.
En caso de padecer hemorroides, lo importante es mantener el equilibrio en el hígado y el bazo, dos órganos que contribuyen a la salud general de las venas, actuando así sobre el plexo hemorroidal. Si al bazo le falta energía, no puede nutrir al tejido conectivo y, en consecuencia, las venas se debilitan. Por lo tanto, es importante evitar, además de las comidas refinadas, los azúcares (el bazo se ve afectado ante el exceso de azúcar, y se beneficia por el consumo de cereales), las comidas grasas y aquellas demasiado calientes, como salchichas, carnes rojas, leche, queso, chocolate y café. También es importante regular el consumo de carne, posiblemente reemplazando la carne roja por la blanca o, mejor aún, dándole preferencia al pescado y las legumbres como fuentes de proteínas. Para evitar sobrecargar el hígado, una buena opción es acostumbrarse a los vegetales verdes y reducir el consumo de solanáceas, como el tomate, los pimientos y las berenjenas.
La macrobiótica provee algunas comidas que pueden jugar un papel importante en la prevención y el tratamiento de las hemorroides. Un alimento particularmente beneficioso para las venas es el miso, hecho de soja y cebada, arroz o trigo. El miso tiene un gusto salado y suele ser utilizado para condimentar sopas. Además de limpiar el hígado y mejorar la circulación sanguínea, restaura la flora intestinal y es ideal para el estreñimiento y los gases. Gracias a las propiedades de la comida alcalinizante, es indicado para enfermedades como artritis. Las algas también son estupendas para el tratamiento de hemorroides. Añadidas a legumbres y cereales, pueden eliminar el calor interno y mejorar la peristalsis intestinal, gracias al limo que atrae el agua y actúa sobre la mucosa intestinal. Particularmente, el kombu es muy bueno para el intestino, mientras que el wakame es lo mejor para el hígado. El primero se añade a los vegetales hervidos, el segundo a las sopas.
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