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1 de Septiembre de 2010
Las cirugías de hemorroides más comunes
Son muchas las técnicas disponibles para el tratamiento de hemorroides. La mayoría son bastante sencillas y pueden ser aplicadas directamente en el hogar. Sin embargo, a veces las opciones tradicionales no dan resultado y se hace necesario buscar ayuda de un profesional.
La cirugía de hemorroides es una medida extrema que sólo debe ser aplicada en casos donde las hemorroides hayan resistido a la mayoría de los tratamientos conocidos y, por su gravedad, le impidan al paciente desarrollar una vida normal. A continuación describiremos algunos de los procedimientos quirúrgicos más comunes.
El procedimiento de coagulación es, probablemente, la cirugía de hemorroides más común. Consiste en quemar las hemroroides con ayuda de corriente eléctrica o luz infrarroja. El paciente no corre ningún riesgo de ser electrocutado, ya que se le adhiere un “parche de seguridad” que impide cualquier tipo de quemadura.
Otra técnica es la cirugía láser. Es uno de los procedimientos más confiables y efectivos, capaz de ofrecer alivio seguro a muy largo plazo. Se trata de una técnica compleja, que debe ser llevada a cabo por cirujanos expertos. Permite un tiempo de recuperación menor con respecto a otros procedimientos.
La tercera opción es la hemorroidectomía, ideal tanto para hemorroides externas como internas. En comparación con la cirugía láser, implica un tiempo de recuperación mayor. Sin embargo, ofrece la ventaja de ser más barata.
Luego de una operación, suele recomendarse al paciente que realice baños de asiento para aliviar el dolor. Se trata de sumergir las nalgas en agua tibia de 15 a 20 minutos hasta sentir alivio. Otra medida frecuente es el uso de ablandadores fecales, que permitirán deposiciones menos dolorosas.
Publicado en: Tratamientos de Hemorroides

